Dieta baja en FODMAPs

Cada vez es mayor el interés en la dieta baja en FODMAPs como protocolo a la hora de realizar un tratamiento dietético de determinadas patologías digestivas como síndrome de intestino irritable, sobrecrecimiento bacteriano, molestias gastrointestinales asociadas a los FODMAPs o de distintos síntomas digestivos asociados a estos.

En este artículo te contamos en qué consiste este protocolo y qué dificultades pueden darse a la hora de llevarlo a cabo.

¿Qué es la dieta baja en FODMAPs?

El término FODMAP, definido así en el año 2001 por un grupo Australiano, hace referencia a las siglas: F (fermentables), O (oligosacáridos), D (disacáridos), M (monosacáridos), A (azúcares), P (polialcoholes) (1, 2).

Estos carbohidratos de cadena corta, en personas con hipersensibilidad visceral, se absorben con dificultad en el intestino y son susceptibles de ser fermentados por la flora intestinal (1, 3).

Esto a su vez aumenta la liberación de agua y gas alterando los movimientos intestinales provocando distensión abdominal, hinchazón, gases, diarrea(3).

Fases del tratamiento dietético: (1, 2)

  1. Fase de restricción: en esta primera fase, se realiza una dieta baja en FODMAPs durante 4-8 semanas. Esta dieta se considera baja en FODMAPs cuando la cantidad de estos es de menos de 0,5 gramos por ingesta o menos de 3 gramos por día.
  2. Fase de reintroducción: en esta fase se van reintroduciendo los alimentos inicialmente eliminados en función de la tolerancia. La finalidad es comprobar la tolerancia de la persona.

¿Es necesaria la supervisión profesional?

Es fundamental realizar este tratamiento con un dietista-nutricionista especializado en patologías digestivas con experiencia y conocimientos sobre la dieta baja en FODMAPs

La presencia de un dietista-nutricionista durante este proceso es extremadamente importante para (4):

  • Explicar en qué consiste el protocolo y cuál es el objetivo.
  • Asegurar un correcto estado nutricional.
  • Evitar desequilibrios nutricionales a nivel tanto de macro y micronutrientes como de energía.
  • Favorecer el cumplimiento de la pauta y servir de apoyo al paciente debido a la dificultad que esto conlleva.
  • Adaptar el tratamiento al estilo de vida habitual de la persona teniendo en cuenta sus características individuales y las de su contexto.

Dificultades que pueden darse en este tratamiento.

Al tratarse de un protocolo largo y restrictivo, puede conllevar una serie de dificultades para la persona. En este artículo nombraremos algunas de ellas.

Antes de enumerarlas, queremos recordar que no a todas las personas que tengan que realizar este protocolo les surgirán los mismos obstáculos.

Es un tratamiento complejo.

La dieta baja en FODMAPs es una dieta compleja. Puede ser determinante en su éxito el realizar este proceso con un dietista-nutricionista  que te explique en qué consiste y cuál es el objetivo.

Se ha observado un aumento de los problemas de salud en aquellos casos no guiados por un profesional (4, 5).

Difícil de seguir para el paciente.

La adherencia al tratamiento es fundamental para el éxito de cualquier tipo de dieta.

La dieta baja en FODMAPs es muy restrictiva, lo que puede dificultar el poder seguirla. No se debe olvidar que, después de la fase restrictiva hay que hacer una fase de reintroducción, por tanto es un proceso largo además de difícil (4).

Posible impacto en la microbiota.

Tanto la restricción de alimentos como la suplementación tienen la capacidad de influir en la composición de la microbiota. Aún se necesitan más estudios acerca del impacto de la dieta baja en FODMAPs y de la suplementación (prebióticos y probióticos) en la microbiota gastrointestinal (4, 6).

Estreñimiento.

Ciertos estudios han observado una disminución de la ingesta de fibra como consecuencia de la dieta baja en FODMAPs, aumentando la probabilidad de sufrir estreñimiento (7).

Por otro lado, también hay estudios que no observan diferencias en el consumo de fibra entre el patrón dietético habitual y la dieta baja en FODMAPs (8).

Alteraciones nutricionales.

Al ser un tratamiento dietético tan restrictivo, cabe la posibilidad de que se den deficiencias nutricionales, siendo los más frecuentes (4).

  • Disminución en la ingesta de carbohidratos y fibra.
  • Insuficiente aporte energético.
  • Bajo aporte de micronutrientes (vitaminas y minerales).

La supervisión por parte de un dietista-nutricionista es fundamental para disminuir las probabilidades de estas deficiencias de nutrientes.

Factor precipitante de trastornos de la conducta alimentaria.

Un porcentaje elevado de personas con patologías digestivas presenta comorbilidades psicológicas.

Esto aumenta las probabilidades de desencadenar un trastorno de la conducta alimentaria (como ortorexia nerviosa o TCA de tipo restrictivo) si se pauta un tratamiento dietético con eliminación de alimentos (4, 9).

Por esto es importante identificar y valorar a los pacientes con riesgo de trastorno de la conducta alimentaria.

Por estos motivos, entre otros, la dieta baja en FODMAPs, al igual que cualquier tratamiento dietético, debe ser pautada y supervisada por un dietista-nutricionista

Si tienes alguna patología o síntoma digestivo no dudes en ponerte en contacto con un dietista-nutricionista y evita tratarlo por tu cuenta y poner en riesgo tu salud. 

En Leguma Salud contamos con la especialidad de patologías digestivas y con un equipo formado por dos nutricionistas y una psicóloga que trabajamos de forma interdisciplinar cada caso.

Escrito por Paloma.

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